Estudiarán la capacidad hídrica en las zonas de producción frutícola
junio 30, 2008
Realizarán un estudio preliminar. Para las zonas que no tengan la cantidad de agua necesaria para el bombeo se están analizando métodos para generar calor y protección contra heladas tardías.
La subsecretaría de Medio Ambiente informó que la Secretaría de Políticas Públicas de la Nación aprobó un proyecto integral para estudiar la capacidad hídrica de las zonas productivas de la provincia, que comprenderá no sólo a los sectores cercanos a los ríos Limay y Neuquén sino también al recurso existente en el subsuelo.
Esta aprobación permitirá posteriormente acceder a créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar el desarrollo del riego por aspersión en las chacras, como método no contaminante para la prevención de heladas.
Durante una reunión realizada en San Patricio del Chañar la semana pasada, en la que participaron representantes de la Delegación Regional Confluencia -dependiente del ministerio de Desarrollo Territorial-, funcionarios de la subsecretaría de Medio Ambiente, autoridades municipales y cámaras de productores, se presentaron los trabajos preliminares sobre la capacidad hídrica.
La directora general de Evaluación de Impacto y Desarrollo de la subsecretaría de Medio Ambiente, Silvia Segovia, resaltó la buena recepción que tuvo el proyecto por parte de los productores, y manifestó el “compromiso de seguir trabajando para evitar la contaminación”.
Por su parte, la directora de gestión de Residuos Urbanos, María del Carmen Sambrín, explicó que la zona productiva de Senillosa tiene la capacidad suficiente como para bombear agua para el sistema de aspersión; indicó que en San Patricio del Chañar, por caso, el agua en el subsuelo no es abundante, y por ello habría que adoptar métodos que prevean la creación de reservorios o bien el riego por canales.
Para aquellas zonas en las que no sea posible desarrollar el riego por aspersión se están estudiando -con técnicos del INTA y de la Universidad del Comahue- métodos alternativos que permitan generar calor y evitar así el congelamiento de las plantas, de la forma menos contaminante posible.
Sambrín mencionó que los prototipos en los que se está trabajando son “una especie de caloventores” que trabajarían con un motor; un calefactor que irradia calor a distancias que van de diez a treinta metros, con una altura de diez metros de alcance; y un sistema de calefacción con chimenea, elaborado a partir de la adaptación de un tanque de 200 litros.
Para disminuir aún más los efectos contaminantes se buscará quemar biocombustibles, obtenidos a partir de la colza (oleaginosa de la que se obtiene aceite) y reutilizar aceites que sean desechados por restaurantes y casas de comida.
“Este proyecto que no afecta al cambio climático es algo totalmente nuevo, y tal vez seamos precursores en el país. Si bien no se queman neumáticos para prevenir heladas, hay casos en los que se utilizan recipientes que no son aptos. La política de la subsecretaría es cambiar los actuales sistemas de prevención de heladas”, expresó Sambrín.














